Supe que se había acabado cuando la reina de los intentos y de las opciones se quedó callada sin saber que decir, sin inventarse otra opción para volver a intentarlo.

Se quedó muda, mi musa desnuda sin ‘’intentémoslo otra vez’’ que la arropasen.

Desvistiéndome con su silencio sincero, provocando que mis prendas cayeran y me ahogara en un profundo llanto.

Llanto de culpabilidad.

Culpabilidad que le di tanto a ella.

Y ella, que harta de las mismas situaciones, no vio nada más correcto que dedicarme su última mirada y marcharse de aquel parque que habíamos convertido en nuestro.

Un nuestro que ya no existía.

¿Existía aún el amor?

Sin duda, había provocado que todo lo inmarcesible se marchitara.

Marchitara como la única rosa que le regalé y que ella guardó como oro en paño.

Paño con el que tendría que secarme las lágrimas.

Lágrimas que merecía.

Merecía todo, sí, ella merecía todo lo que no le di y siempre me recordaba.

Un siempre que ya no existe, porque ya no existen más intentos, porque la reina de ellos, también marchitó.

Y estoy a un cigarrillo para que te conviertas en nada, así que, me destino a abrir la caja de cartón con las esquinas escachadas, y ahí está, mi salvación. Prosigo.

Lo cojo con mis uñas color azul, me lo coloco entre mis labios y lo sujeto con estos mientras busco en mi bolsillo el utensilio que hará de ti la nada. Lo enciendo, y antes de inspirar tanta sustancia, fijo mis pupilas en el mar, sentada en el faro de rallas color rojo y blanco del acantilado, levanto mis pies que en este momento observan perfectamente el precipicio.

Me pongo a pensar, te he preguntado mil veces como salir de roma, llámalo roma o llámalo por tu nombre porque me has convertido en Grecia intentando adornar mis ruinas, así que dime cual es el jodido camino por el que se sale de aquí, porque de momento solo tengo el precipicio y el cigarrillo, y tú, tú me faltas, me fallas.

Ahogándome en tus abrazos, matándome en cada beso y destruyéndome con cada palabra.

Un sentimiento de culpabilidad se me viene encima, mis alas no pudieron soportar la presión de la cuerda que las ataba, llámalo cuerda o llámalo tus palabras, estoy jugando con mis metáforas.

Fui como un pájaro cuando ve la puertecilla de su cárcel abierta, volé y volé, poniéndole a cada orgasmo tu nombre. Presa del placer que solo tu podías producirme intente llenarme con cualquiera que pasaba por mi cama. Y así me va.

Sentada en un acantilado y expirando cada recuerdo tuyo como si se fuera a esfumar de mi mente. Pero sólo por si funciona, inspiro y expiro cada beso, inspiro y expiro cada risa, inspiro y expiro cada momento, inspiro y te expiro.

A ti.

"Una vez la vi cerrar sus ojos de madrugada al envolverla entre mis brazos. y nunca nada se ha sentido como eso.
Por primera vez sentí la presión del tiempo correr, porque quise congelarlo. Me aventuré a cubrir su espalda con mis besos, quizás de esa manera cada segundo quedaría ahí plasmado. Quise hacerla sentir que en ese momento nada malo podía tocarla. Ningún pensamiento, ningún sentimiento. La quería, y yo era la persona mas suertuda del mundo por tener la oportunidad de sostener al mundo entre mis brazos."
- (via corazondeporcelana)

(via corazondeporcelana)

"Self love is so important. Because when you’re all alone and it’s 3 in the morning and you’re lying on the floor crying and shaking and wishing it all would end, who’s going to be there for you? You. You have to pick yourself up and find the strength to carry on. At the end of the day, you’re all you’ve got."
- (via schnapsliebe)

(Source: wnq-writers, via elecodemisilencio)


Indy Theme by Safe As Milk